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16 momentos en los que las princesas de Disney se parecen a ti cuando sales

1. Cuando todavía no has entrado a la discoteca y la fiesta ya se te ha ido de las manos

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2. Cuando el guardia de seguridad no te deja entrar a la discoteca porque tu amiga ha bebido demasiado


3. Cuando tu mejor amiga y tú comenzáis a buscar a vuestra presa entre la multitud

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4. Cuando coqueteas con alguien sólo para que te invite a una copa

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5. Cuando te levantas del sofá después de haber bebido y te das cuenta de que bebiste demasiado


6. Cuando el chico más guapo del lugar intenta ligar contigo pero tienes novio

Porque cuando estás soltera nunca te pasa, Ley de Murphy.

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7. Cuando te has puesto tu mejor vestido y estás muy guapa pero nadie te hace caso

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8. Cuando se te acerca un chico que te gusta e intentas actuar como si no estuvieses borracha

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9. Cuando vas al baño, te miras al espejo y no entiendes en qué momento de la noche te convertiste en un orco

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10. Cuando suena tu canción, te vuelves completamente loca y todo empieza a dar vueltas


11. Cuando tu amiga decide acordarse de su ex a las 5am

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12. Cuando tu amiga está vomitando y tu le sujetas el pelo

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13. Cuando llevas una hora pensando en la pizza que vas a comerte de vuelta a casa y resulta que cuando llegas al bar está cerrado

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14. Cuando llegas a casa y te quitas los tacones


15. Cuando intentas dormir pero sientes que tu habitación da vueltas

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16. Cuando abres la aplicación de tu banco y ves todo el dinero que te gastaste anoche

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Volver

Volver o no volver, esa es la cuestión. Muchos de nosotros hemos tenido que emigrar a algún país por la situación laboral que tenemos en el nuestro. El problema es que, pasa el tiempo, y sabemos que no somos realmente felices. Porque cuando estás fuera, pones lo profesional por delante de lo personal y eso muchas veces duele.

Porque sí, porque toca. Porque es el momento. Porque somos jóvenes. Porque si no es ahora, ¿cuándo? Y porque oye, a tiempo de volver, siempre estás… o eso es lo que se supone. La realidad es que, tomar la decisión de volver no es tan simple como pensabas. La incertidumbre de volver a una situación profesional y económica inferior a la que has estado fuera o volver directamente sin trabajo, no es fácil.

No es fácil porque hemos estado años haciendo un esfuerzo enorme y sacrificando lo personal para que podamos tener un futuro profesional mucho mejor en nuestro país, y de repente vuelves y ¡SORPRESA! Todo sigue igual y parece que ni siquiera en las empresas valoran lo que has hecho allí. Y sí, molesta. Y mucho.

Porque el hecho de tener MUCHAS mejores oportunidades y de haber conseguido tantas cosas en un país que no es el tuyo y volver a casa para sentir que no ha valido la pena, es una vergüenza. Un desaliento y muy decepcionante.

Y pasan los meses y vuelves a plantearte irte. Porque sí, tenías asumido que no ibas a encontrar nada tan bueno aquí, pero tampoco tan malo. Ni que te iba a costar tanto con el currículum que has logrado hacer fuera. Señores de las empresas, gobierno, o quien sea: QUÉ PENA.

Qué pena tener tanto talento desperdiciado, qué pena que no sintamos que podemos llegar a más aquí, que no se apueste por los jóvenes (porque no, no valen las becas por 300 euros al mes). No vale haber estado en altos cargos y acceder aquí a puestos de becario.

Qué pena hacernos elegir entre nuestra vida personal y nuestra vida profesional a tantísimos jóvenes.  Qué pena que pase el tiempo y nos hagan sentir que quizás fue una mala decisión volver a casa.

A todos los que estáis fuera o estábais y habéis vuelto: Enhorabuena por lo que habéis hecho y seguid luchando para que todos los sacrificios que habéis hecho valgan la pena, porque os lo merecéis. Nos lo merecemos.

C.D

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14 razones por las que deberías abrazar a tu madre

1. Por ser tu admiradora número uno en todas las actividades variadas que decidiste hacer cuando eras pequeño

2. Porque todos gastamos mucho tiempo en la vida tratando de ganar el afecto de otros y nuestras madres siempre nos han tratado como superestrellas

3. Por las veces que se te olvidó llamarla y ella te lo recordó

4. Porque sin importar el trabajo que tuvo en su vida, tú eras el más difícil y su prioridad por encima de todo

5. Por los años de adolescencia donde tu madre pacientemente tuvo que aguantarte demasiadas cosas

6. Por siempre ser ella misma. Las madres tienen una afinidad para decir lo que piensan y mantenerse fiel a sí mismas, y esa es una lección que te ha traspasado que definitivamente merece un abrazo

7. Por empujarte cuando querías renunciar. Por ayudarte a ser el mejor

8. Por ofrecerte cariño cuando te caías al enfrentar la vida

9. Por nunca perder la fe en ti, sin importar los errores que hayas cometido

10. Por apoyar las decisiones y sueños sin importar a donde te llevasen

11. Por cada sacrificio que ella hizo en su vida para enfocarse en la tuya

12. Por cada evento que te resististe a sacarte fotos. Tu madre es la única persona en el mundo capaz de sacarte más fotos que un paparazzi

13. Porque ella lo necesita

14. Porque simplemente se lo merece

Abraza a tu madre.

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La conexión que hay entre hermanos es inexplicable e inigualable

Deberías darle las gracias por muchas cosas.

Si tienes la suerte de tener hermanos sabrás que la alegría que obtienes al tenerlos nunca se comparará con ninguna otra cosa. Ellos son tus amigos construidos especialmente para ti desde el primer día. Siempre tuviste un compañero. Siempre tendrás a alguien con quien compartir tus buenos y malos momentos. Alguien que no esperará nada a cambio. Una persona que te querrá incondicionalmente, sin importar las veces que os peleéis.

El tiempo no pasa entre vosotros, seguís como si nada hubiese cambiado cuando os reunís después de mucho tiempo sin veros. Cuando tus hermanos y tú os juntáis, es como si el tiempo no hubiese pasado. Os ponéis al día justo donde habíais dejado las cosas y es como si no te hubieses ausentado los últimos meses.

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Ellos te dicen la dura y fría verdad. No tienen miedo de decírtelo, porque te adoran. Están dispuestos a que te enfades con ellos con tal de decirte lo que ellos creen que deberías escuchar. Además, saben que si no lo hacen ellos, nadie lo hará.

Te hacen sentir especial. Ellos piensan que tú eres un individuo increíble, precioso y único. Siempre estaréis conectados. Puedes alejarlos de ti cuantas veces quieras, decirles que los odias, atacarlos o enfadarte con ellos; pero, sin importar por cuánto tiempo estéis enfadados, volveréis a juntaros.

Los hermanos no son como los demás. La conexión existente entre ambos está hecha de otra forma. Es inexplicable e inigualable. 

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6 razones por las cuales mi padre es mi héroe

Adoro a mi padre. Me cuida de cualquier posible daño y se asegura de que reciba lo mejor dentro de sus posibilidades. Hace malabares con tal de hacerme sonreír.

Soy su princesa y él mi héroe. Es cierto que nos hemos enfadado mucho también, pero con el paso de los años he llegado a entender que todo lo que él ha hecho por mí ha sido porque creía que era lo mejor.

Esto son los motivos por los que mi padre es mi héroe:

1. Me ha enseñado lo que es trabajar duro

Nunca ha fallado en levantarse y salir cada día por la puerta. Tomó decisiones difíciles para él por el simple hecho de poder darnos lo mejor a nosotras.

Su fuerte ética laboral me ha enseñado que obtener lo que quieres en la vida se traduce en trabajar duro para ganarlo.


2. Me obligó a ser fuerte

Mi padre ha pasado por muchas cosas durante su vida. Y es un hombre con una fortaleza admirable. Me ha mostrado lo que significa saltar hacia arriba y no dejar que la vida te tire hacia abajo. 

Me ha enseñado que no hay NADA tan importante en la vida como para que dejes de ser feliz.


3. A veces es duro conmigo, pero sé que es por mi propio bien

El tiempo me ha demostrado que todo lo que mi padre me dijo -y que me dolió- era por mi propio bien. Siempre ha sido mi crítico más duro. Él me dice cuándo le decepciono y cuándo cometo un error. Y lo hace porque tiene altas expectativas acerca de mí.

Él quiere que yo saque lo mejor de mí y yo quiero que se sienta orgulloso.


4. Sabe solucionar absolutamente todo

En serio. Siempre que tengo algún problema sabe exactamente qué tengo que hacer. Aún estando a miles de kilómetros de distancia me ayuda a solucionar los conflictos que encuentro por el camino. Como he dicho antes, es mi héroe.


5. Me ha enseñado lo que es AMAR

Y con esto me refiero a amar de verdad. La manera en la que mi padre me demuestra su amor es increíble.

Sinceramente, no creo que nadie me vaya a querer tanto como él. Es el amor más puro que puede existir. Un amor incondicional.


6. Sé que nunca me abandonará

A lo largo de la vida me he dado cuenta de que las personas van y vienen. Conforme te haces mayor, hay mucha gente que desaparece de tu vida, especialmente en momentos difíciles. Puede que yo cometa un error enorme y le decepcione, pero también sé que él va a estar siempre ahí. Aunque sea sin hablarme. Justo a mi lado. Sin moverse.

Por todo esto, eres mi héroe papá.

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Cuando no eres esa mujer de la que la gente se enamora

Nos han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser prioridad número uno en la vida. La verdad, nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno.

No es que nunca me haya enamorado. Es más, me he enamorado hasta la última fibra de mi ser. Pero creo que nunca nadie se ha enamorado de mí. Jamás me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico por mí que haga que tiemble.

Tardé bastante tiempo en darme cuenta del porqué de esto. Tal y como explica Harnidh Kaur, la razón por la que esto sucede es bastante simple, casi para reírse: Nadie se ha enamorado de mí porque no soy el tipo de mujer de la que te enamoras.

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Soy complicada. No puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tú tendrás que ceder, y eso te costará. Puede que decidas marcharte de mi lado porque encontraste a una chica que te satisface en vez de una mujer que te desafíe intelectualmente y te haga pensar.

No soy esa mujer a la que tienes que proteger, porque no soy tan frágil como para romperme. Estoy endurecida. Tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. Y no me avergüenzo de ellas. Son mías y son parte de mi historia.

Sí, probablemente sea esa mujer que respetas, o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo. La mujer que buscas cuando necesitas fuerza y apoyo, pero no soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. Esa chica que es tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. No. Soy fuerte, tozuda y peleona. No voy a caminar detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto -o más- de lo que me empujo a mí misma.

No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar. Y me siento bien con eso, porque sé que, el día que alguien me diga que está enamorado de mí, será real. Será un amor por el que valga la pena luchar.

Y eso es lo que todos merecemos.

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Día de la Mujer, o llámalo como quieras

 

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. El 8 de marzo de dos años diferentes tuvieron lugar dos huelgas que marcaron la historia y la segunda acabó con 120 mujeres muertas devoradas por las llamas de la fábrica en la que trabajaban y en la que las habían encerrado.

Es un día que debería servir para recordarnos que estamos donde estamos gracias a muchas mujeres que lucharon y sacrificaron mucho por nosotras. Y que nos toca hacer lo mismo a nosotras. Que las oportunidades de elección que tenemos ahora no vinieron solas, y que todavía hay veces en las que las mujeres no podemos elegir. No nos olvidemos de que no siempre se pudo escoger y de quienes han hecho que ahora tengamos más opciones.

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¿Y qué queréis que os diga? Ojalá no tuviese existiese este día, ¡significaría que nunca tuvimos que luchar y que siempre hubo igualdad! Pero existe. Y sí, lo celebramos orgullosas por aquellas que lucharon y ya no están aquí. Y si os molesta que se llame Día Internacional de la Mujer, llamadlo “Día por la lucha de la Igualdad de Género”, y todos contentos. Que al final, es de lo que este día se trata.

Para todos los hombres que con vacile habéis posteado en vuestras redes sociales un comentario del tipo “y nosotros cuándo celebramos nuestro día?”, os comento que el 19 de noviembre es el Día Internacional del Hombre, que veo que estáis muchos preocupados con la duda 😉

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Mi consejo para todos aquellos (y en especial aquellas) que hablan de que éste día es una tontería: Leed e informaros más acerca de la historia de la igualdad de género, de los derechos de la mujer, y de por qué se celebra y/o recuerda el día de hoy y no os dejéis llevar tanto por campañas de marketing.

Así que un año más, un 8 de marzo más. Algunos dirán que es problema de las mujeres que nos sentimos inferiores, algunas les echaran la culpa de todo a los hombres… Todos los años la misma historia. Y otros intentaremos luchar y celebrar que, cada vez más, nuestro futuro está en nuestras manos, ladies.

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Para todos aquellos que tienen 25 años y se sienten perdidos

Primero de todo, tranquilo. El momento en el que estás es bueno. Créeme. ¿Por qué? Porque te has dado cuenta de que estás perdido, y hay gente que tarda años en asumir eso. Incluso hay gente que nunca lo acepta. Y si no te pierdes, no te encuentras.

Tenemos 25 años. Somos los que se retuercen en sus sillas en la oficina, porque todavía nos sentimos incómodos con nuestra ropa de adultos. Caminamos a través de la ciudad con los ojos pegados en nuestras pantallas, buscando desesperadamente cualquier fuente que nos diga que las decisiones que hemos tomado son válidas. Trabajamos mucho en empleos que no estamos seguros que queremos, sólo para que nuestros títulos universitarios valgan la pena, y salimos con personas que no estamos seguros que nos gustan, sólo para sentirnos menos solos.

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Nos pasamos horas bebiendo en casas de nuestros amigos, prometiéndonos que aquellos que nos rompieron el corazón no nos harán sufrir para siempre. Buscamos másters, seguimos mandando currículums sin parar, nos vamos a vivir al extranjero o hacemos voluntariados en otros países, siempre preguntándonos si deberíamos estar en otro lugar.

Tenemos 25, y las resacas ahora duelen. La mayor parte de nuestras conversaciones estos días se centran en asegurarnos que vamos a estar bien. Estamos orgullosos de los demás, pero somos muy duros con nosotros mismos. Cuando un amigo hace algo tan simple como cocinar una comida más compleja que pasta, lo aplaudimos. Sin embargo, nos regañamos a nosotros mismos por no tener todavía una buena oficina, o un libro de memorias con superventas, o un próspero comienzo laboral. Tenemos pocas obligaciones, pero siempre estamos estresados preguntándonos si alguna vez la vida dejará de ser tan incierta.

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Tenemos 25, y constantemente tratamos de decirnos a nosotros mismos que debemos dejar de quejarnos y disfrutar nuestra juventud. La vida no es tan mala. Tenemos a nuestras familias, a nuestros amigos y nuestra salud. Somos jóvenes y vibrantes. El mundo es nuestro.

Tratamos de no castigarnos por no ser los próximos Mark Zuckerberg, pero pasamos por alto el hecho de que ellos son la excepción a la regla de los 25. Porque para la mayoría de nosotros, a los 25 la vida explota y de repente nos olvidamos de por qué elegimos esa especialidad o por qué nos trasladamos a esa ciudad o por qué queremos a esa persona. Todo lo que queremos es entender lo que somos, y no podemos.

Sólo el tiempo nos lo dirá. Si nunca estuvieses perdido, nunca te encontrarías.

Haz que merezca la pena encontrarte.

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Todas mis amigas se están casando y yo ni siquiera puedo decidir qué ponerme hoy

Últimamente mi Facebook apesta. ¿El motivo? Los anillos de compromiso. ¿En serio? A ver, ni siquiera hemos cumplido los 30 años. Todavía tengo una lista enoooorme de cosas por hacer y ellas, mis queridas amigas, están comprometiéndose. Están eligiendo pasar su vida junto a alguien. Están 100% seguras de que esa persona es su persona. Y yo todavía no sé si quiero pasta o pizza. Si saldré el viernes o el sábado. O los dos días. O si me pondré el vestido gris o el negro.

Ahora en serio, lo que quiero decir con esto es que, solo tendremos veintitantos una vez en la vida. POR DIOS. Tienen toooda la vida para casarse, tener hijos y bombardear nuestros Facebook con sus fotos felices. Como siempre, es mi opinión, pero los veintitantos son para vivirlos de otra manera, o eso creo yo…

1. Todas mis amigas tienen anillos de diamantes. Yo tengo uno del mercadillo que es realmente precioso

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2. Todas mis amigas tienen planes para dos el fin de semana, mi plan es salir y luego quedarme todo un día en pijama

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3. Todas mis amigas van perfectamente vestidas y con tacones al trabajo. Yo voy con mi camiseta y mi suéter grande. Y tan contenta

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4. Todas mis amigas están buscando casa con sus novios. Yo todavía no tengo novio, y tampoco tengo casa propia. Alquilo una cada año

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5. Todas mis amigas planean tener hijos o ya los tienen. A mi todavía me faltan como un novio y 10 años para eso

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6. Todas mis amigas se van a la cama temprano. Yo todavía soy de las que cierra el bar

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7. Todas mis amigas están probándose sus vestidos de novia. Yo acabo de probar la nueva hamburguesa de mi restaurante favorito

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8. Todas mis amigas reciben flores. Yo recibo la cuenta de lo que gasté en copas y en viajes el mes pasado

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9. Todas mis amigas me hablan de lo guapos que son sus novios. Yo les hablo de lo guapo que es el chico que conocí el viernes pasado

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10. Todas mis amigas tratan de buscarme un novio y me presentan a alguien cada fin de semana. Yo me concentro en mi copa y dejo de escuchar al hombre en cuestión

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11. Todas mis amigas hablan de “nosotros”. Yo simplemente digo “YO”

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12. Todas mis amigas están cambiando su vida y a mi no me ha dado tiempo ni a cambiarme de camiseta hoy

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13. Todas mis amigas tienen un contrato familiar del teléfono con su futuro esposo. A mi todavía me lo pagan mis padres

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14. Todas mis amigas están ahorrando para su futuro. Yo sigo ahorrando para gastarlo todo en mi próximo viaje

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15. Todas mis amigas siguen profundizando en sus carreras. Yo aún intento descubrir qué quiero ser cuando sea mayor

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Suerte amigas. Que la fuerza os acompañe

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La distancia significa mucho más que estar lejos

La distancia es saber valorar un café con tu gente. Con los de siempre. O una cerveza al sol. Es echar de menos pequeños detalles y anécdotas que estando cerca de los tuyos no extrañarías tanto. Es saber a qué sabe un abrazo de bienvenida, aunque sólo sea por unos días. Y que ese sabor se convierta en tu favorito.

O que las despedidas se conviertan en el sabor más amargo que jamás probaste.

La distancia es plantarle cara al mundo un día, hacer las maletas e irse. Es no saber muy bien lo que haces hasta que pasan unos meses. Y cuando empiezas a ser consciente de la decisión que tomaste, seguir adelante. Porque sí. Con un par de cojones. Porque la distancia es eso, arriesgarse. Tener valor. Jugársela sin estar seguro nunca. Tener un pie en un sitio y otro en el otro. Es muchas veces tener una lucha interior entre tus sueños y tus sentimientos.

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La distancia es tener días en que deseas poder teletransportarte, incluso más que cuando eras pequeña. Y confiar en que, algún día -sin saber cuándo, ni cómo- sea posible. Porque aunque tu cabeza te diga que es imposible, las ganas pueden más que otra cosa.

La distancia son las sorpresas y los detalles. Son las notas de voz eternas, la diferencia horaria, los cumpleaños por Skype y los mil “te echo de menos” por whatsapp. Es acordarse de otra persona al ver o escuchar cualquier cosa, y no poder evitar enviárselo. La distancia es asumir que eres la amiga que nunca está y que tu madre tenga que asumir que eres su hija invisible, que eso cuesta un poquito más…

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La distancia es aprender a vivir por uno mismo, a simplemente ser. Es pasar días muy malos y días muy buenos. Días de querer dejarlo todo y días de querer quedarse ahí para siempre. Es sentirse completamente solo y de golpe darse cuenta de que tu gente está ahí, aunque sea lejos. Y aprender que eso significa que NUNCA estarás solo, porque a veces el corazón va donde la voz no llega.

Porque la distancia separa cuerpos, no corazones. Y desde luego no lo ha conseguido con los nuestros, queridos amigos. Sabed que de 365 días, os necesitamos 366. Que se nos parte el alma cada vez que sabemos que alguno de vosotros no está en un buen momento y no podemos estar a vuestro lado; y que tratamos de llevar la distancia lo mejor que podemos.

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A todos aquellos que están lejos: seguid siendo tan valientes como hasta ahora.

Y a nuestra gente que está en casa esperándonos: estamos deseando veros. Preparad vuestros abrazos, los necesitamos.