El periodismo y las redes sociales

   CANDELA DUATO LLUQUET -La aparición de Internet, y en especial de las redes sociales ha supuesto un gran cambio para el periodismo. Twitter, Tuenti o Facebook son algunos ejemplos de redes sociales que han cambiado el periodismo no sólo en cuanto a su contenido, sino también en la forma y divulgación de éste. Hoy en día ya no nos sorprende ver directores de periódicos interaccionando vía twitter con sus seguidores, o poder  acceder a información de algo que acaba de suceder hace apenas unos instantes, y lo más sorprendente, no siempre son periodistas los que nos acercan a dicha información, sino ciudadanos de a pie.

            “Internet y la digitalización de contenidos han convertido casi a cada ciudadano en editor, en reportero, en analista de la actualidad. […] Los blogs, los videoblogs, los foros, los wikis, YouTube, etcétera., posibilitan que las personas -todas por igual- se hagan oír en un universo comunicativo cada vez más diverso y complejo. A menudo se destaca en ese universo el papel de los ciudadanos como potenciales cronistas del mundo que les rodea, o que conocen, y se citan casos de acciones de reporterismo que se han adelantado a la actuación de los medios convencionales”[1]. Hay noticias que son difundidas vía Twitter antes de que cualquier medio convencional tenga dicha información, esto hace que haya cierta incertidumbre entre los periodistas a la hora de hacerse eco de dichas informaciones, ya que con frecuencia no están contrastadas y puede darse el caso de que sean falsas.  “Acontecimientos como los ataques terroristas del 11-S en Estados unidos […] o la muerte del Papa Juan Pablo II, entre otros muchos, han provocado enormes oleadas de usuarios que se han dirigido a Internet para obtener más información”[2]. Esta interacción con los ciudadanos no ha existido siempre. Cuando nació la Web 2.0, se empleaba como un novedoso canal de transmisión de información, pero no se aprovechaba al máximo sus posibilidades, los usuarios se limitaban a recibir la información, al igual que sucedía en el periodismo tradicional.

Poco a poco, se comenzó a interaccionar con los ciudadanos a través de Internet y se crearon espacios en los que los contenidos no sólo los ofrecían los medios sino que eran comentados, ampliados, e incluso criticados, con otros contenidos que aportaban los usuarios de la Web 2.0. Comienza así una etapa en la que el usuario se ha convertido en nuevo creador de contenidos, algo impensable en el periodismo tradicional.

Es importante destacar que  “por una parte, el periodismo siempre ha sido ciudadano. Por otra parte, la generación y publicación de contenidos en medios sociales realizada por ciudadanos no es un ejercicio de periodismo. Del mismo modo que el uso de una máquina de escribir no convierte a los ciudadanos en novelistas, el uso de plataformas de publicación en red no les convierte en periodistas”.[3]

Una de las principales características de este nuevo periodismo es la transmisión de información a tiempo real. Tomaremos como ejemplo Twitter, red social en la que si algo sucede, tenemos información al momento. Esto se debe a la inmediatez que proporciona esta red social, ya que cada usuario puede colgar información desde su movil al instante, desde el mismo momento que ocurra un acontecimiento o quiera comunicar algo. Por ejemplo, en el terremoto de Lorca mucha gente colgó imágenes o daba la última hora de la noticia vía Twitter. Otro ejemplo de difusión en Twitter es la opción de retwitear, no sólo nuestros seguidores pueden acceder a nuestra información, si no que al darle a la opción “retweet” se comienza una cadena en la que cada vez más personas acceden a dicha información, por lo que la difusión de contenidos es mucho más rápida y eficaz que en épocas anteriores.

Aunque es cierto que las redes sociales favorecen en muchos sentidos al periodismo, la cantidad de información con la que el usuario se puede encontrar en la actulidad afecta de distintas formas al periodismo.

En primer lugar, los medios tradicionales se han visto enfrentados a la audiencia, puesto que ésta ya no sólo consume sus contenidos, sino que los controla y valora a través de su Facebook, blog o a través de un simple tweet. Por ello, cuando algún medio convencional difunde información errónea, es importante pedir disculpas,  puesto que desde que se equivoca hasta que pide disculpas miles de usuarios han criticado su error a través de las redes sociales y esto daña a su imagen, pero “rectificar es de sabios”, y la audiencia suele valorar las disculpas. Ya no se trata simplemente de difundir información, hay que complacer al usuario y cuidar la imagen. El periodismo tradicional ha de saber aprovechar esta cercanía a la audiencia, conocer a los consumidores y saber lo que les interesa, acudir a las redes sociales para guiarse a la hora de difundir una noticia, para saber qué contenido es interesante para los consumidores, pero no deben atender sólo a esos temas, no hay que caer en el infotainment, hay que saber que la prioridad es informar, no sólo entretener y agradar a la audiencia. Los periodistas no deben olvidar que deben acercarse a las redes sociales pero como gatekeeper, es decir, han de seleccionar la información a través de criterios profesionales, algo de lo que carecen muchos de los contenidos distribuidos a través de las redes sociales por personas ajenas a la profesión periodística.

Por último cabe destacar que los medios no han de emplear las redes sociales simplemente como observadores, sino que han de formar parte activa de éstas. Gracias a ello, proporcionarán mayor publicidad a los medios, es decir, los medios pueden beneficiarse también de las redes sociales para ganar visibilidad. Para ello, el periodismo ha de adaptarse y actualizarse en cuanto a su forma y contenidos y pensar qué soporte es el más adecuado para difundir los distintos tipos de información.

De hecho, en la actualidad, los medios de comunicación tradicionales fomentan y publicitan el uso de la red social, en un claro intento de que su utilización sea cada vez más frecuente, hasta tal punto que algunos expertos en comunicación piensan que la prensa escrita podría llegar a desaparecer. Aunque en mi opinión esto no es así.

Es cierto que en un periodo corto de tiempo el periodismo ha cambiado, anteriormente no sucedía que las redes sociales fuesen los que, en cierta medida, decidiesen qué contenidos había que tratar, o que el público no ejercía tanta influencia sobre las redacciones, pero aunque esta situación está llena de matices, Internet no ha suplantado el periodismo tradicional, aunque éste no puede dejar de lado la importancia de la Web 2.0 en su campo. Hay que adaptarse y descubrir cómo se pueden aprovechar estos nuevos modos de crear información y sobre todo, de difundirla. Hay que convertir a las redes sociales en algo positivo, para conseguir contenidos que interesen al público, no convertirlas en enemigo.


[1]    ARRESE, Ángel, En defensa del periodismo profesional, CHASQUI, nº 100, diciembre de 2007 páginas 1 y 2

[2]   NAFRÍA, Ismael, La web 2.0, el usuario el nuevo rey de Internet, Ediciones gestión 2000, página 351

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